domingo, 23 de agosto de 2015

Sed en Cuba

Dice un viejo refrán que siempre que llueve, escampa, refiriéndose al inevitable fin de los problemas. Pero eso, justamente a la inversa, es lo que no acaba de pasar en Cuba. A las dificultades económicas de otra índole, se suma la peor sequía de los últimos 115 años en la isla, haciendo aún más difícil el día a día de millones de cubanos de a pie.

Un fenómeno que se ha hecho sentir en disímiles zonas del planeta, afectando a la humanidad desde sus propios  orígenes, pero que en esta isla que sorprendió a Cristóbal Colón por su verdor,  ha ido in crescendo en los últimos años y esta temporada golpea con fuerza inusual.

Según especialistas del Instituto de Meteorología cubano, el pasado mes de julio fue el de
menos precipitaciones desde 1961 y los efectos de esa sequía se hacen notar ya en el 81 % del área agrícola de la isla.

La Defensa Civil,  por su parte, ha lanzado ya una señal de alarma ante esta situación. Una nota divulgada recientemente, explicaba que poco antes, entre mayo y junio, la escasez de precipitaciones afectó al 68 por ciento del país y las perspectivas para estos  próximos meses no son nada alentadoras.  A consecuencia de este fenómeno, el nivel de los embalses se encuentra muy por debajo de su capacidad de llenado y las fuentes de agua subterráneas están en  franco descenso.

Si le sumamos la mayor evaporación por las altas temperaturas de este agosto caribeño, no es difícil adivinar el resultado: el bajo nivel en la disponibilidad de agua para la población, la agricultura, la industria y los servicios.

Pero a  pesar de los esfuerzos de las autoridades y de los llamamientos a controlar el consumo, amplias zonas del país sufren la escasez de agua y su población se ve forzada a recorrer grandes distancias para buscar un poco de líquido. Entre las provincias más afectadas están Pinar del Río, La Habana, Camagüey y Santiago de Cuba.

En varios puntos de la geografía cubana, como en el extremo oriental de Guantánamo, está afectada la distribución del agua potable para  unas 54.000 personas, mientras en otros el suministro está racionado por ciclos de varios días.

Ni siquiera en lugares como el poblado de Falcón, —del municipio de Placetas, en la provincia central de Villa Clara- bendecido con la afluencia de dos ríos, están mejor las cosas. En estos momentos sus cauces están casi secos y la mayoría de sus pozos ya no dan agua. La alternativa son las “pipas”, camiones cisterna que pasan una vez por semana y que son apenas una gota en el desierto, según contaron a Sputnik Nóvosti varios de sus pobladores.

Esta situación agobia a muchos, como  a Maricel Sarduy, trabajadora de un taller de costura. «Yo estoy embarazada y se nos crea un problema grave con la llegada del bebé, pues como se sabe hay que lavar muchas cosas cuando se tiene un niño pequeño y ahora mismo tenemos que buscar el agua a una distancia superior a los 500 metros», refirió. «Mi esposo trabaja todo el día, por lo que tengo que esperar a que él regrese para que llene los tanques y ni contar con las pipas, pues a esta parte del pueblo no llegan».

Para Cruz León, las más afectadas son precisamente las mujeres. «Hay que recorrer grandes distancias para poder llenar un cubito. A mí me dan lástima esas mujeres que van con sus hijos en busca del agua».

A otros, como al carpintero Reidel Brito le preocupan otras implicaciones de la sequía. «No solo escasea el agua, sino también las viandas y los vegetales. Este año apenas  se sembró maíz, ni  yuca, a la espera de que lleguen las lluvias».

Lo corrobora el agricultor Pedro González, quien reside justo al lado del afluente del río Sagua. «Yo tengo 79 años y te puedo asegurar que esta es una de las peores sequías que he visto, se han secado todos los arroyos y los ríos tienen tan poca agua que hay lugares en los que se puede atravesar con solo dar un salto. Esto afecta a las cosechas, al ganado y hasta a nosotros que tenemos que movernos para poder buscar el agua de beber, pues el pozo que tenía en casa se secó hace un mes», refería en  entrevista para Sputnik Nóvosti.

Efectivamente, la sequía causa especial impacto en la agricultura y la ganadería. Ya desde el mes de mayo, Alejandro Rodríguez, directivo del sector agrícola, dio a conocer a la prensa cifras alarmantes. Se supo entonces que existen en el país 75 772 hectáreas cultivables afectadas y 324 330 cabezas de ganado reciben el  líquido a través de pipas.

Cuba, donde las temperaturas suelen ser muy altas gran parte del año, no cuenta con ríos caudalosos ni lagos, por lo que depende totalmente del nivel de precipitaciones. Muchos  consideran que la isla tiene realmente dos estaciones: la de lluvia, de mayo a octubre, y la seca, de noviembre a abril, por lo que no pinta mejor la situación para  próximos meses.

“Mal de muchos, consuelo de tontos”, reza otro refrán. Pero lo cierto es que este fenómeno causa alarma a nivel global. La Organización Meteorológica Mundial, el portavoz autorizado de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua, apunta que a pesar de que carece del aspecto dramático que caracteriza a los terremotos o los huracanes, la sequía causa la muerte y el desplazamiento de más personas que cualquier otro tipo de desastre natural. Tan solo en los últimos años, las sequías han asolado lugares como Australia, Brasil, España, México, Rusia, Somalia y Estados Unidos.

En circunstancias donde la variabilidad del clima y el cambio climático amenazan con provocar un mayor aumento de las temperaturas, una mayor evaporación y una alteración de los regímenes de la precipitación en los años venideros, la OMM ha hecho un llamado al planeta para reducir la vulnerabilidad y fomentar la capacidad de la sociedad para capear la situación.

Sputnik

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